Leyenda: El Duende





El Duende

En Villahermosa un paradisíaco municipio del norte del Tolima, cerca al nevado del Ruiz que alberga a un peligroso volcán dormido, en los linderos de la vereda de Buena vista, había una escuela, una vieja casona construida con madera , techada con láminas de cinc y tejas de barro.

 

En lía amplia morada vivía María Elena, excelente maestra madre de cuatro niñas Marleny, Nancy, Consuelo y Elena y cinco niños Niray, Liderman, Jair, Reinel y Asdrúbal acompañados por Alonso su papá. A la familia le prestaba servicios domésticos Orfa Cecilia una doncella joven y hermosa quien también residía allí. De las maravillosas finca vecinas, religiosamente asistían a pie unos veinte infantes a estudiar, ellos llevaban su fiambre y almorzaban en el kiosco del restaurante escolar adyacente a la institución.

 

En la tarde regresaban presurosos por tochas serpentinas y caminos de herradura a sus hogares. Cerca a la construcción que servía de acade­mia, había una recóndita mina de oro y piedras preciosas, unas ruinas azarosas y muchas guacas con tesoros indígenas. Un funesto día llegó un duende fantástico, quien presentó sus cartas credenciales de manera poco diplomática, con una lluvia de piedras y se consagró a fantochear por la escuela, la mina y las ruinas.

 

Los primeros días el duende chisgarabís se pavoneó de edad, estatura y color cambiante; a veces con apariencia de enano, a veces como gigante; a veces de piel verde, a veces de cutis dorado y en las noches de lluvia de estrellas, como un muñequillo blanquito, después se volvía invisible luego visible y viceversa. El zascandil duende se creía guardián predestinado de tesoros fabulosos, le gustaba ir a trabajar al quimérico yacimiento extrayendo metales preciosos, causando trastornos y estruendos.

 

El alma del gnomo decía con vanagloria que venía del más allá, que hacia parte de las legiones de Ángeles caídos en desgracia como Lucifer y se Iba a errar por los escom­bros que adquirían un encanto misteriosos e inefable. A la luz de la majestuosa y sonriente luna se veía como se produjeron las perdidas, los terremotos, los Incendios, los destrozos, la fuga de la fortuna y la decadencia física y moral de los difuntos moradores de la patria.

 

Al residenciarse el ánima en pena del duende en el templo de ense­ñanza, debutó escribiendo con una tiza en el tablero ABRACADABRA, BRACADABR, RACADAB, ACADA, CAD, RA y de obsequio les dejó una F pata de cabra y con un tizón del fogón de leña, pintó en el tablero de "madera y en las paredes un enigmático buitre negro con ojos incandescentes quien luego tomó vida. Luego el espectro del duende comenzó a asustar a toda la pléyade y en la oscuridad terrorífica declamó poesías a Satán y dio una serenata magistral con tiple, marcas, tambor, flauta, trompeta, guitarra y dulzaina en compañía de un séquito de rapsodas y una orquesta de fantasmas invisibles. A la siguiente tenebrosidad las manos invisibles del encanto le retiraron las trancas de guadua a las puertas y a las ventanas de Duende.la escuela, y enseguida se llevó las cobijas de lana para el zarzo, a la vez sopló fuerte como un huracán y apagó los cirios benditos y las veladoras de adoración.

 

Por esos días mágicos el fantasmal duende se volvió radio escucha, cambiaba el dial de la emisora TODELAR, CARACOL, RCN  que la profesora o su clan estuvieran oyendo. En la tarde a la hora de las radio novelas imitaba las voces de Arandú y de Calimán; también remedaba en la mañana a los personajes del programa "La escuela de Doña Rita". Cuando los chicos y las chicas se estaban duchando con agua pura, transparente y cristalina el espíritu travieso del duenda convertía el agua en barro y el jabón en estiércol de caballo.

 

A horas sagradas del desayuno, del almuerzo o de la cena el maléfico trasgo le echaba suciedad a tas ollas y a la vajilla y si la empleada de servicio doméstico estaba asando arepas, el fantasma tas convertía en piedras. El duende gamberro se divertía lanzando y estrellando huevos, tomates y aguacates contra tas personas que allí vivían.

 

Cuando el arriero estaba liando la carga de las muías, el trasgo saboteador con cuchilla invisible cortaba los rejos y por arte de magia y ley de gravedad, los aparejos, bultos y enjal­mas caían al piso. En una ocasión, Alonso el esposo de la pedagogo María Elena, estaba acostado, de repente el duende empezó a molestar, éste renegó contra el bullicioso espí­ritu, entonces el espectro contrariado levantó la cama y lo estrelló contra el techo silencian­do al imprudente.

 

Transcurrido un tiempo malhadado de estar el duende causando terror, su corazón se ena­moró de Orfa Cecilia la musa secretaria hogareña y le hizo posesión diabólica. La hada se puso a hablar en lenguas como si fuera políglota o ventrílocua; malde­cía, injuriaba, calumniaba, reía, lloraba, se tornaba agresiva, violenta y expresaba excitación, gemía y gritaba eróticamente diciendo que el trasgo copulaba con ella.

 

Con el transcurso inexorable del tiempo, el terror aumentó; los integran­tes de la dinastía se enfermaron de miedo cerval al escuchar al espec­tro invocando a las almas de los muertos, mientras golpeaba con el mazo incandescente del demonio a las tablas de pino, cedro y roble y a las hojas de zinc y a la vez rompía las tejas de barro. En las horribles noches, cuando el clan de la educadora dormía, el duende maligno les producía pesadillas; sentían estar invadidos por murciélagos, mariposas negras, ratones y culebrones y despertaban gritando horrorizados, alucinando febrilmente.

 

Entonces el espíritu demencia del gnomo, aprovechaba el caos infer­nal, la oscuridad cómplice y en medio del terror y del asombro, arras­traba a la doncella inconsciente y la envolvía en las mantas de lana, la movía por la habitación, por los salones, por el corredor de madera y el patio de tierra, tratando de llevársela para los montes tenebrosos, las grutas místicas, el río Azufrado o el nevado del Ruiz.

 

La valiente maestra lo impedía orando a Jesucristo, a la Virgen, a todos los santos, a los ángeles, arcángeles, querubines y serafines y echándole agua bendita y cubriendo con rosas, azucenas jazmines y claveles , la humanidad de la inocente poseída, que parecía muerta y amorta­jada; luego al despabilar la joven cerca de la alambrada lloraba Inconsolablemente produciendo una borrasca cristalina que se deslizaba por la loma como afluente del Río Azufrado que rugía amenazando ava­lancha. Un día la sufrida educadora, para acabar con el Imperio demoníaco del duende, le pidió a su cónyuge que cuidara a sus hijos y a Orfa Cecilia mientras ella iba a Villahermosa. Luego María Elena fue a la iglesia de Villahermo­sa y habló con el párroco Heliodoro al respecto y este la acompañó de regreso a la escuela rural mixta de Buena vista.

 

Al llegar al inmueble encantado el cura reunió a todos los moradores y con un aspersorio les echó agua bendita, confesó a los que podían y les dio la comunión. Luego el religioso le ordenó a los habitantes que se bañaran con agua santifica­da de la alberca, que él consagró para purificar sus cuerpos, mentes y espíritus. Más tarde el padre Heliodoro le pidió a los residentes que sacaran al centro del patio de la casa de estudio los juguetes con figura de, muñeco, los amuletos y talismanes. En seguida el clérigo los impregno con petróleo y con una tea los incineró. Seguidamente el canónigo le hizo a todos los integrantes de la familia imposición de manos como representación de omnipotencia divina, para romper las cadenas del mal, sanarlos y libertarlos del hado maléfico del duende.

 

DuendePosteriormente el clérigo ante la presencia de todos los moradores de la escuela hizo atar con sogas de cuero de res a la linda adolescente poseída por el espíritu infernal del duende. Luego con un hisopo espar­ció agua bendita, le hizo imposición de manos a Orfa Cecilia y celebró ritos extraños y pronunció oraciones esotéricas no conocidas por los demás creyentes y la exorcizó. En el acto, la señorita poseída por el encanto del duende reaccionó extrañamente, con ira satánica, hablando en latín y arameo afirmando que el trasto venía de las entra­ñas de la tierra engendradora, que su espectro era protector de la naturaleza, que su espíritu era esposo de la luna, que su hálito vital era bienhechor, que el gnomo tenia poderes de ultratumba y que el cura no lo podía derrotar. Entonces el sacerdote invocó al Todo Poderoso, a los apóstoles y a san Miguel Arcángel y a los Ejércitos Celestiales, para que le ayudaran a hacer salir al ente demoníaco del cuerpo y del alma de Orfa cecilia, para que la virgen María la sanara, liberara y el Espíritu Santo trajera la paz a los habitantes de la escuela. El duende perverso que estaba oculto, refugiado y atrincherado en la mente y en las entra­ñas de Orfa Cecilia contraatacó furioso, convirtiendo sus ojos en bolas de fuego apocalípticas, derramando lágrimas de sangre y expeliendo llamas y vaho pestilente por boca y nariz como los dragones mitológi­cos, a la vez que pronunciaba letanías viperinas, ponzoñosas, mefíticas y malintencionadas

 

Nuevamente el padre Heliodoro ungió con agua consagrada el cuerpo bunker de Orfa Cecilia y sin perder tiempo le dio una pela con la correa de San Agustín, Ipso facto la musa exorcizada expelió por todos sus poros humo negro , un espectro plateado y un fantasma carmesí. Seguidamente el encanto se marchó volando en medio de una ban­dada de buitres, cuervos y aves rojas canoras a los vestigios nostálgicos de las misteriosas ruinas y al filón de oro y piedras preciosas. Al tiempo la liberta se desmayó, Pronto el padre hizo desatar a Orfa Cecilia la persignó con aceite de Oliva en la frente, le puso en el pecho la Santa Cruz y la Sagrada Biblia. Mientras tanto oró por su salvación, volvió a blindarla con su casulla y la emancipada se despertó tranquila y sonriente envuelta en una luminosidad celestial y preguntó: ¿Qué sucedía? Posteriormente el sacerdote ordenó que encerraran en un corral a los animales impuros: perros, chivos, cerdos y conejos y cuando entraban les echó agua bendita.

 

También mandó que abrieran la jaula donde había un cuervo que misteriosamente había reemplazado al canario cantor; para que volara y jamás volviera a aquel lugar purificado, tan pronto se perdió la ave de mal agüero en la bóveda celeste, se formó un arco iris y pasó una constelación de perseidas y del templo del Gran Arquitecto del Universo cayó lluvia de escarcha dorada y rocío diamantino. Sin perder tiempo el padre Heliodoro se despidió de la maestra y de los demás residentes y regresó en su caballo alado a Villahermosa a descansar en la Casa Cural, ubicada en el parque principal cerca a la alcaldía. Por ese encadenamiento fatal de sucesos, esa misma noche el insólito y misterioso duende volvió a la escuela mixta de Buena vista a asustar.

 

El Duende.Antes que cantara el gallo, en el patio trasero de la academia, María Elena y su familia escucharon llorar desconsoladamente a un niño, al abrir la ventanilla vieron a un muñe- quito blanco como la leche y resplandeciente como un diamante; Inesperadamente espectro del duende se transformó en enano verde y levito mostrando dientes de serrucho, afortunadamente la maestra alcanzó a cerrar y trancó la pequeña venta­na. Inmediatamente María Elena y su clan se pusieron a rezar el rosario y el duende músico, pintor y poeta, volvió a ejercer sus artes tratando de agradar y al escuchar que seguían orando, se puso iracundo y con el cabezote de una hacha las de madera dejando la casona casi para derrumbarse.

 

Transcurridos unos días tensos y laberínticos los vecinos: Peña, Gil, Zuluaga, Hernández, Osorio, García, Robayo, Buitrago, Cardona, Montoya, Cañón, Vallejo, Mejía, Arcila, Sánchez, González, Aguirre Betancourt que sabían del duende, llevaron a la escuela a JH un extraño exorcista vestido de luto, turbante rojo, capa áurea y botas verdes, quien llegó acompañado por la señora Guillermina.

 

El misterioso y enigmático personaje en silencio sepulcral trazó con sal un gran círculo en el centro del patio de recreo, luego llevó allá a Orfa Cecilia que estaba posesa nuevamente por el trasgo; luego JH la hipnotizó, durmió y acostó. Luego JH el desterrador de demonios, sacó de un botiquín esotérico agua de hiel que contenía amargura, agutí furtiva de los placeres prohibidos, agua de expiación símbolo de gracia, agua viva emblema de vida sobrenatural, juventud e inmortalidad; agua madre de mar, agua de manil insignia de inocencia y agua bendita.

 

Seguidamente el mago JH las vertió en un jarro de cristal transparente y las mezcló; sin perder tiempo impregnó con este líquido el cuerpo de Orfa Cecilia y le ordenó al duende que abandonara la humanidad y el alma de la adolescente; que se marchara para siempre y que dejare en santa paz a aquellas nobles gentes y al templo de estudio. Enseguida, el ente se tornó soberbio, furioso y arrogante y se trenzó en combate negro y blanco contra el exorcista, mientras que la fortaleza de Orfa Cecilia se movía de manera violenta y convulsionaba como un basilisco queriendo matar a los testigos con su mirada de fuego y con su vaho de injurias, calumnias, insultos, improperios y maldiciones; parecía que un titiritero satánico se extasiaba ejecutando la magistral función.

 

Después de ese combate inexplicable entre las fuerzas ocultas, el espiritista JH venció a las huestes infernales personificadas por el duende chisgarabís quien abandonó el templo y el espíritu de Orfa Cecilia entonces los espectros de Satán, Lucifer y Belcebú flotaron entre nube de fuego y en ese preciso instante pasó un huracán que se los llevó y los metió en el averno del volcán del Nevado del Ruiz. Después JH el exorcista con un sahumador esparció incienso y oró para que volviera la esperanza y la felicidad para curar la adversidad. Desde aquel memorable día el duende chisgarabís no volvió a la escuela rural mixta de Buena vista, las noticias dicen que el duende ubicua, que se fue a asustar a Casablanca, al Líbano, a Ibagué, a Bogotá, a Medellín, a Barranquilla, a Bucaramanga, a Cali y cientos de pueblos, corregimientos, caseríos y veredas de Colombia.

 

La maestra y su familia se marcharon de aquel funesto lugar y de Orfa Cecilia nunca se volvió a saber.



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7 Comentarios en Leyenda: El Duende
  1. yithsy dice:

    es muy larga y tenebrosa pero de todos modos grcias porque era urgente

  2. indio zuñiga valencia dice:

    tonto inutil pendejo idiota malparido

  3. indio zuñiga valencia dice:

    fin de semana es la rumba

  4. indio zuñiga valencia dice:

    la raiz cuadrada de 6 es 3

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  7. indio zuñiga valencia dice:

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