Historias del Mar II





El corazón de las montañas El Corazón de las Montañas

Ologitur, el hijo predilecto de Oba, tenía muy buenas ideas, pero era muy perezoso. Esto no lo dejaba culminar sus proyectos. Por eso, cuando su padre le pidió que buscara una forma de detener la fuerza del mar, él se limitó a colocar unas rocas en la playa, pero no se ocupó de traer otras más pesadas. Inevitable­mente, la fuerza de las olas derribó aquella endeble ba­rrera. Oliogitur miró indiferente el desastre sin decidirse a reanudar el trabajo.

 

Entre tanto, los cunas vivían mi­nados por el terror de ser tragados por el mar.

 

El hijo de Oba sólo pensaba en las comodidades del cie­lo y un buen día se marchó, dejando desamparados a los hombres. Un malestar interior le impedía estar bien con­sigo mismo. De vez en cuando miraba hacia el mar, y al verlo inmóvil se tranquilizaba con la idea de que todo marchaba bien. En el cielo se dedicó a holgazanear has­ta que su padre lo sorprendió y con voz amenazadora le dijo:

 

—Creí que habías cumplido mi encargo. Veo que insis­tes en desobedecen de modo que no tendré más reme­dio que castigarte por ello.

 

Ologitur no respondió a los justos reclamos de su padre y humildemente se inclinó ante él, pidiéndole una nueva oportunidad. El padre continuó:

 

—Dime, ¿por qué no has bajado a la Tierra?

 

—Sí, bajé y encontré una solución, pero la fuerza del mar es muy difícil de detener.

 

Nuevamente Ologitur le explicó a su padre lo que pen­saba hacer.

 

Le habló de las montañas que quería levantar y el padre, al ver el entusiasmo del hijo, se calmó. Nuevamente le dio un plazo para realizar la tarea encomendada.

 

Cuando Ologitur le prometió a su padre levantar las montañas, estaba convencido de que así lo haría, pero su condición desobediente y perezosa volvió a imponer­se sobre sus buenos propósitos.

 

A los pocos días Oba comprobó que su hijo había vuelto a incurrir en la misma falta y, sin decirle nada, lo agarró violentamente del cuello y lo lanzó sobre la Tierra. Las nubes se rasgaron y el Sol se oscureció. Ologitur fue a dar al centro de la Tierra, la cual se cerró sobre su cabe­za. El joven pasó de una luz cegadora a la más completa oscuridad. Cuando el hijo de Oba recuperó el sentido intentó abrirse paso en las apretadas rocas en busca de la luz. Sobre sus espaldas sintió un peso que le impidió avanzar. A pesar de su enorme fuerza física tuvo que mantenerse inmóvil. Al cabo de un rato, se sintió con las energías suficientes para avanzar. Las tinieblas y la soledad lo angustiaban. En ese momento añoró el espacioso cielo, el azul inmenso, las nubes y el calor del Sol. Recordar aquella perdida felicidad lo hizo sentirse más desgra­ciado. El que tanto había despreciado la superficie de la Tierra, ahora deseaba más que nunca alcanzarla. Con paso difícil avanzó entre las profundidades. Sus pulmo­nes faltos de aire lo oprimían.

 

Mientras tanto los cunas esperaban pacientemente la ayuda de Oba, aunque algunos ya se habían marchado, después de oír rugir la Tierra bajo sus pies. No sabían hacia dónde dirigir sus pasos, lo único que deseaban era librarse de la catástrofe. Los más curiosos se quedaron para ver lo que ocurría. Poco a poco la Tierra se levantó portentosa, surgiendo de ella unas montañas inmensas. De modo irregular aparecieron una tras otra hasta for­mar una cordillera. Era el paso inseguro de Ologitur, tra­tando de encontrar el camino hacia la luz. Sin saberlo, el perezoso hijo de Oba había levantado las montañas que habrían de hacerle frente al mar.

 

Afirman los cunas que este hijo de Oba sigue viviendo en las entrañas de la Tierra sin que haya podido acostumbrarse, después de tantos siglos de oscuridad y sole­dad. Por esta razón, de vez en cuando se escuchan sus rugidos cuando empieza a tambalear Algunas veces se le siente cansado; exhala violentamente el aire de los pulmones y hace estallar en un volcán algunas de las montañas que levantó.



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2 Comentarios en Historias del Mar II
  1. mary dice:

    guau extra bueno los 48

  2. estefania dice:

    que aburrio colequen de mitos y leyendas

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