Cuentos de Plantas





El primer árbol El Primer Árbol

El territorio que hoy conocemos como Panamá estuvo habitado por los cunas. Estas tribus consideraban a Oba el creador de todas las cosas. Le rendían culto y le obe­decían humildemente. Una vez Oba envió a Píler, su primogénito, a poblar y organizar el mundo. Píler tuvo mu­chos hijos, los cuales empezaron a trabajar rápidamente, puesto que todo estaba por hacer en aquella tierra desolada.

 

Entre los hijos de Píler había unos gemelos: Olocuma y Olocuna, dos muchachos que andaban siempre juntos y se protegían mutuamente. Una vez estaban corriendo sobre la tierra pelada y lisa, soñando con todas las cosas que deseaban construir. Oluma le decía a su hermano:

 

Tengo ganas de ser gente. Me gustaría hacer algo her­moso sobre la Tierra. Así todos me recordarán.

A Oluna le ocurría lo mismo. Por eso se entendían tan­to. Este le respondió:

 

—Nadie nos hace caso porque nos consideran muy pe­queños.

 

Olonaguiguir que también se despertaba continuó:

 

—Oba me pidió que bajara una mano y cogiera lo pri­mero que encontrara.

 

La mujer siguió las indicaciones del creador y agarró un poco de tierra húmeda. Los otros se quedaron como si fueran a comenzar un ritual. La mujer miró el barro sin saber qué hacer y empezó a sentirse impotente, pero un impulso desconocido hizo que sus manos estrujaran con fuerza la masa hasta darle forma alargada. Después colocó aquello en el suelo. Los cuatro vieron con asombro cómo aquello tomaba la forma de un árbol.

 

Pero el árbol era tan frágil que el primer airecillo lo que­bró. Olonaguiguir estrujó nuevamente el tronco hasta convertirlo en barro. Le dio la forma del árbol y lo ente­rró más profundo. Todos creyeron que la obra había sido terminada. Sin embargo, movida por el instinto, la mujer se desprendió el barro que le quedaba en las manos e hizo unos travesaños que pegó al tronco. Después del esfuerzo enorme, ella suspiró y se levantó tranquila.

 

El Sol apareció en el firmamento concentrando sus ra­yos en el primer árbol. El barro se secó enseguida y de los extremos de los travesaños empezaron a salir unas tiernas hojas verdes. Oluna se arrodilló agradecido y sin­tió que ya había terminado su obra. Los cuatro se arro­dillaron agradeciendo al padre Oba, ofreciéndole todo lo que en adelante hicieran.

 

El árbol crecía impotente y robusto; de sus hojas brota­ban más hojas y al lado surgían flores amarillas y encarnadas. Luego aparecieron los frutos. Era un generoso árbol de cacao.

 

De esa manera, las dos parejas llenaron la Tierra de ár­boles hasta formar bosques que paulatinamente borraron el pardo y árido paisaje de la memoria de los prime­ros hombres. A lo lejos y desde las alturas, la Tierra pa­recía un ondulante mar verde lleno de vida vegetal que se expandía hasta la costa.



  • cuentos de plantas

  • cuento sobre las plantas
  • cuentos sobre plantas
  • cuentos de las plantas
  • cuentos sobre las plantas
  • novedades android

Comentarios:

Loading Facebook Comments ...
1 Comentario en Cuentos de Plantas
  1. maria fernanda garcia dice:

    exelente me encanto es muy lindo

Deja tu comentario
Tu Comentario