Fábula el labrador y el árbol

En el campo de un labriego había un árbol estéril que únicamente servía de refugio a los gorriones y a las ci­garras ruidosas. El labrador, viendo su esterilidad, se dispuso a aba­tirlo y descargó contra él su hacha. Suplicaron los go­rriones y las cigarras que no abatiera su asilo, para que en él pudieran cantar y agradarle a él mismo. Mas sin hacerles caso, le asestó un segundo golpe, luego […]

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Fábula la mujer y el marido borracho

Tenía una mujer un marido borracho. Para librarle de este vicio imaginó la siguiente treta. Esperando el momento en que su marido se quedaba insensible como un muerto a causa de la embriaguez, cargó con él sobre sus espaldas, lo llevó al cementerio y allí le dejó. Cuando juzgó que ya se le había pasado la embriaguez, volvió y llamó a la puerta del cementerio. —¿Quién llama ahí?—dijo el borracho. […]

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Fabula el buey y la becerra

Al ver al buey labrando la tierra, una becerra se condolió de su suerte. Pero llegó una celebración religiosa y, mientras al buey se le libraba, cogieron a la becerra para degollarla en sacrificio. Viendo lo cual el buey sonrió y dijo: —Mira, becerra, por qué tú no tenías que trabajar: ¡es que te guardaban para inmolarte muy pronto!   Moraleja: Muestra esta fábula cómo acecha el peligro al ocioso.

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Fábula el labrador y sus hijos

A punto de acabar su vida, quiso un labrador dejar experimentados a sus hijos en la agricultura. Así, les llamó y les dijo: —Hijos míos: voy a dejar este mundo; busquen lo que he escondido en la viña, y lo hallaran todo. Creyendo sus descendientes que había enterrado un tesoro, después de la muerte de su padre removieron profundamente el suelo de la viña. No hallaron ningún tesoro, pero la […]

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Fábula el cazador miedoso y el leñador

Buscando un cazador la pista de un león, preguntó a un leñador si había visto los pasos de la fiera y dónde tenía su madriguera. —Te señalaré el león mismo—dijo el leñador. —No, no busco el león, sino sólo la pista—repuso el cazador pálido de miedo y castañeteando los dientes.   Moraleja: Enseña esta fábula a conocer a los cobardes y atre­vidos; quiero decir, atrevidos en palabras y cobardes en […]

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Fábula la vieja y el medico

Una vieja enferma de la vista llamó con promesa de salario, a un médico. Este se presentó en su casa, y cada ve le aplicaba el ungüento, mientras la vieja tenía los ojos cerrados, no dejaba de robarle los muebles uno a uno. Cuando ya no quedaba nada, terminó también la cura, y el médico reclamó el salario convenido. Se negó a pa­gar la vieja, y aquél la llevó ante […]

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Fábula la cierva tuerta

Una cierva a la que faltaba un ojo paseaba a orillas del mar, volviendo el ojo intacto hacia la tierra para vigi­lar la llegada de cazadores, y el ojo mutilado hacia el mar, de donde no esperaba ningún peligro. Mas he aquí que unas personas navegaban por este lugar y, viendo a la cierva, la abatieron con sus dar­dos. Al rendir el alma, la cierva dijo para sí: —¡Infeliz de […]

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Fábula el labrador y la víbora

Llegado el invierno, un labrador encontró una víbora helada por el frío. Apiadado de ella, la recogió y la guar­dó en su pecho. Reanimada por el calor, la víbora re­cobró sus sentidos y mató a su bienhechor, el cual, sin­tiéndose morir, exclamó: —¡Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!   Moraleja: Enseña esta fábula que la maldad no se modifica aun­que se le demuestren buenos sentimientos.

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Fabula el labrador y los perros

Aquejaba el mal tiempo a un labrador en su parcela. No pudiendo salir para buscar comida, empezó por de­vorar a sus carneros; luego, como el mal tiempo seguía, comió también las cabras; y, en fin como no paraba el temporal, acabó con sus propios bueyes. Viendo entonces los perros lo que pasaba, se dijeron entre ellos: —Larguémonos de aquí, pues, si el amo ha sacrifica­do los bueyes que trabajan con […]

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Fábula los leñadores y el pino

Rajaban unos hacheros un pino, y lo hacían con gran facilidad gracias a las cuñas que habían fabricado con su propia madera. Y el pino les dijo: —No odio tanto al hacha que me corta como a las cuñas nacidas de mí mismo.   Moraleja: No duele tanto sufrir la violencia de los extraños como la de los propios.

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