Fabulas de Honduras





el ciego de Olancho El Ciego de Olancho

Dicen que hace ya más de dos siglos vivía en Olancho, Honduras, un ciego muy avaro de nombre Juan. Dicen que sólo tenia un amigo: un pobre campesino que vivía feliz con su pobreza y que jamás buscó aprovecharse de él. Blas, que así se llamaba, sólo se ocupaba de la salva­ción de su alma y lo único que quena era acompañar a Juan que se encontraba ciego y solo. Pero un día no tuvo más remedio que recurrir a su ayuda y tímidamente le dijo:

—Juan, tengo que pedirte un gran favor. Me aflige una gran desgracia…

 

-— Desgracia la mía: no creo que alguien pueda decir que es más desgraciado que yo.

 

—Yo no puedo decir eso, pero también soy muy desgra­ciado.

 

Siempre me has dicho que eres muy feliz a pesar de que no tienes riquezas.

 

—Y así es porque la felicidad no está en eso. Lo impor­tante es tener lo suficiente para vivir.

 

Al oírla respuesta del campesino, el ciego Juan se tranquilizó, pues por un momento se imaginó que le iba a pedir prestado dinero. Aclarado el. asunto, se atrevió a ofrecerle su ayuda al amigo.

 

—Ya sabes que me sentiré feliz si te puedo ayudar en algo. Dime qué es lo que quieres.

 

—Pues, precisamente, lo que quiero es algo de dinero.

 

—¡¿Algo de dinero?

 

—Sí, tú lo tienes y a mime hace falta ahora, pues mi mujer está enferma y necesita ali­mentos y cuidados.

 

—Pero eso no puede ser. ¿No comprendes que no tengo cómo valerme? ¿Cómo voy a entregarte lo que necesito? No tengo fami­lia y para colmo me falta la vista.

 

 

El campesino se llenó de tristeza. No tenía ningún amigo que pudiera ayudarle porque los otros eran tan pobres como él. Entonces se encomendó al Señor diciendo:

 

—Señor, sólo me quedas tú. Ayúdame. El Señor no lo iluminaba y lleno de desaliento regresó a su casa.

 

Está visto que Dios me quiere probar —dijo el cam­pesino. Pero al llegar a su casa la sorpresa fue inmensa: su mujer estaba totalmente curada y al verlo salió a su encuentro contándole:

 

—Hace unos momentos me encontraba muy mal, pero de repente me sentí mejor que nunca y aquí me tienes.

 

—Vamos a dar las gracias a Nuestro Señor de Esquipulas. —Después fue a contárselo a su amigo Juan quien le respondió:

 

—Verdaderamente es prodigioso el Señor Te advierto que yo estaba dispuesto a darte algo…

—No tienes que explicarte —le respondió sin rencor el campesino—. Lo que tienes que hacer es pedirle al Se­ñor que te devuelva la vista. Estoy seguro de que si se lo pides con fe te hará el milagro.

—Lo haré —le respondió entusiasmado Juan.

-—Bien, hasta mañana…

—Espera, ¿qué te parece, si en vez de quedarme aquí rezando, voy donde el Señor de Esquipulas y le ofrezco esta cadena de oro?

—Me parece muy bien.

 

Entonces el ciego se preparó para visitar a Nuestro Se­ñor de Esquipulas. Varios días después no se hablaba de otra cosa en el pueblo. Al regresar de la peregrinación, Juan había recobrado la vista. A pesar de la dureza de su corazón, el Señor le había concedido el milagro. Cuando las gentes le preguntaban cómo había ocurrido, Juan les contestaba:

 

—Me arrodillé ante el Señor de Esquipulas y le pedí con toda mi alma que me devolviera la vista. Estaba rezan­do cuando percibí una claridad. Aquello duró varias ho­ras y temí que no pasara de allí. Pero al cabo de un rato pude ver al Señor de Esquipulas. Entonces arrojé la ca­dena de oro y salí corriendo.

 

Estaba rodeado de todos los vecinos cuando llegó el cam­pesino que le había dado el consejo al avaro y le dijo:

—Mi mujer y yo también pedimos con toda nuestra alma para que el Señor te devolviera la vista.

 

—Pero no se crean que fue sólo por las oraciones que el Señor me devolvió la vista. Eso también me costó una cadena de oro.

 

Apenas había terminado de hablar Juan, el avaro, cuando se llevó las manos a los ojos y empezó a gritar:

—¡No veo! ¡No veo! ¡Otra vez estoy ciego!

 

Una cadena que nadie supo de dónde venía, fue a dar a los pies de Juan.



  • fabulas de honduras
  • fabulas hondureñas

  • fabulas hondureñas cortas
  • fabula hondureña
  • fabula de honduras
  • novedades android

Comentarios:

Loading Facebook Comments ...
5 Comentarios en Fabulas de Honduras
  1. la loka says:

    muy larga busquen pepueñas porfavor

  2. la loka says:

    y please callme

  3. la linda says:

    todos son unos tarados busquen q hacer

  4. naty says:

    mas pequeña plis

  5. yithsy says:

    busquen algo bueno qe hacer y no sean aburridos

Deja tu comentario
Tu Comentario