Cuento Sobre la Naturaleza I





Maleiwa La Ultima Hija de Maleiwa

Después de haber creado la Tierra, Maleiwa, el espíritu del bien, se fue a su morada a descansar. Rodeado de la inmensidad del cielo azul y de la belleza de las nubes, el creador miraba complacido su obra. Allí reposaba bajo el cuidado de sus hijas cariñosas, hasta que éstas decidie­ron tener cada una un lugar propio. Fue así como se reunieron un día y le hablaron:

 

—Padre, todas queremos tener una Tierra que nos per­tenezca, un lugar donde podamos pasear y contemplar nuestros propios valles y montañas, donde podamos mi­rarnos en los ríos; un lugar donde seamos dueñas y tengamos hombres para gobernar.

 

Maleiwa sonrió bondadosamente y al ver que todas es­taban de acuerdo, accedió a sus peticiones respondiendo:

 

—Ya que ése es tu deseo repartiré todo lo que he crea­do entre ustedes, quienes se encargarán de velar por mi obra.

 

Enseguida le fue dando a cada hija su parte. De repente se quedó solo, viendo cómo ellas se alejaban contentas con lo que les había correspondido.

 

Cuando el cielo se encontraba en silencio sin la algara­bía de las hijas, apareció la más pequeña de todas quien miró al padre con expresión compungida:

 

—¿Qué me darás a mí, padre mío?

 

EJ espíritu del bien se quedó muy sorprendido al verla llegar, y le preguntó:

 

—¿Dónde estabas cuando tus hermanas me pidieron re­partir las tierras? Ahora no tengo nada para darte.

 

—Entonces, ¿jamás tendré nada que sea verdaderamen­te mío?

 

La tristeza de la joven era tan grande que el padre se conmovió.

 

Deseoso de complacerla, Maleiwa pensó en una solu­ción; miró a través de las nubes como si se le hubiese quedado un trozo de Tierra.

 

Pero aunque su penetrante mirada abarcaba todo, él no podía encontrar nada para su hija más pequeña.

 

—No sé qué hacer, hija mía, todo lo tienen tus herma­nas y yo no puedo obligarlas a que lo compartan conti­go.

 

Tú lo puedes todo, padre mío.

 

La joven tenía los ojos anegados en lágrimas. Entonces el padre se acordó del mar. En alguna parte, éste se metía profundamente en la Tierra y formaba un inmenso lago de aguas tranquilas. Era tanta su tranquilidad que Pará, el espíritu de los mares, la había elegido como mo­rada. Pero Maleiwa era más poderoso que él y podía retirar las aguas para dejarle un trozo de Tierra a su hija. Esto fue lo que le explicó el espíritu del bien a la joven:

 

—El trozo de Tierra que está metido dentro del mar será cuanto pueda ofrecerte. Lo malo es que será arenosa y tardará en tener vegetación y además, estará despobla­da. Pero eso es lo único que puedo darte, hija mía.

 

La muchacha que era muy agradecida aceptó lo que le dieron con alegría. Entonces la poderosa voz del dios se dejó escuchar a través del espacio y Pará fue retirando sus aguas. Curvada sobre el lago apareció una franja de tierra arenosa y rojiza que fue conocida como la penín­sula de la Guajira. El padre señaló el lugar que le pertenecía y la hija marchó en esa dirección.

 

La Tierra todavía no estaba seca a pesar de que el vien­to soplaba con ímpetu. Los pies de la hija de Maleiwa se hundían en la arena, pero ella se sentía alegre abriéndose camino. La brisa del mar acariciaba su piel. Al llegar a la orilla se miró en las aguas. Desde el fondo del mar al­guien le hablaba dulcemente. Era Pará quien la llamaba. La joven no quiso escucharlo y siguió su camino.

 

Todo estaba desierto.. Hacían falta hombres para darle vida a la Tierra. Sólo Mensh, el espíritu del tiempo, vigilaba desde lo alto el espacio, transformando las cosas. Bajo su mirada poderosa, el lago se fue empequeñecien­do hasta casi desaparecer. Las arenas movedizas toma­ron consistencia y fueron brotando unos árboles que rompieron la monotonía del lugar.

 

Cuando la hija de Maleiwa se dio cuenta de lós benefi­cios concedidos por Mensh, accedió a ser su esposa. El amor que los unió empezó a dar sus frutos y toda la descendencia pobló la Tierra de sueños y esperanza.



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Comentarios:

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4 Comentarios en Cuento Sobre la Naturaleza I
  1. ANA MILENA dice:

    un ueno mas o menos de algo sirve

  2. ANA MILENA dice:

    PUDIERON PONER ALGO MEJOR:)

  3. sara dice:

    muy interesante todo, pero el final es muy decepcionante! pudieron poner algo mejor..

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